Me gustabas porque me cuidabas aun en la distancia, cuando me sentía un poco mal, o tenía un mal día, pues con la intención era más que suficiente. Me divertías con tus historias y me llenaba saber de tu sonrisa, provocada por mis ocurrencias.
Preferías lo salado a lo dulce, debería haberme dado cuenta que a veces, los opuestos no se atraen, ni combinan, ni comparten, que a veces solo se trata de coincidir en lo más simple y otras veces sencillamente no sucede.


